Muchos de nosotros sentimos una escasez de tiempo: vivimos apurados, como si no hubiera suficiente tiempo para hacer todo, siempre detrás, sin sentir que avanzamos lo suficiente.
A esto se le llama “escasez de tiempo”, y es una de las fuentes de estrés más comunes en nuestra sociedad.
Entonces, ¿cómo lidiamos con ello? Lamentablemente, no hay una respuesta sencilla, pero hay algunas cosas que he encontrado muy poderosas.
Hablemos primero del problema antes de pasar a la solución.
El problema de la escasez de tiempo
La mayoría de nosotros siente algún tipo de estrés relacionado con el tiempo: no aprovecho bien mi tiempo, no tengo suficiente para hacer todo, se me escapa demasiado rápido, me siento abrumado por todo.
La sensación es que no hay suficiente tiempo. Con esa sensación de escasez, nos preocupamos por no lograr todo lo que queremos. Nos sentimos atrasados.
Aquí está lo primero que hay que darse cuenta: siempre hay un nuevo suministro de tiempo. Todos recibimos la misma cantidad, sin importar quiénes seamos, y cada día recibimos un nuevo lote de 24 horas, sin importar cómo usamos las anteriores. Es un nuevo comienzo, una oportunidad para intentar de nuevo.
Lo siguiente es: no importa cuánto hagas, hacer más no resuelve el problema de la escasez de tiempo. He tenido días fantásticamente productivos, en los que hice 20 o 30 cosas sin procrastinar ni distraerme… y aun así sentí que debía hacer más, y desearía tener más tiempo.
Y lo cuarto que hay que notar es: estas horas son realmente preciosas. Son un regalo. Las damos por sentadas y no las apreciamos de verdad. Pasamos el día en piloto automático, sin estar presentes, y por eso… las horas se nos escapan de las manos y nos preguntamos adónde se fueron.
Con esto en mente, compartiré las cuatro formas más importantes de aprovechar al máximo nuestras 24 horas.
4 maneras de aprovechar al máximo tus 24 horas
Esto me funciona a mí. Tal vez tu experiencia sea diferente, pero espero que lo pruebes.
Primero: sé intencional al comenzar el día. Con un nuevo lote de 24 horas, es fácil lanzarse directamente a la rutina. Pero para sacar el máximo provecho de ellas, me resulta valioso tomar unos minutos al inicio del día para reflexionar sobre qué quiero hacer con ese tiempo. Tal vez no todo salga como lo planeé, pero uso mis horas mucho mejor cuando establezco una intención al principio. Hago una lista de lo que me gustaría para el día.
Segundo: no busques hacer más, haz lo que importa. Como dije antes, hacer 30 cosas en un día no elimina la sensación de escasez de tiempo; de hecho, a menudo la empeora. Tener una lista larga de tareas solo refuerza el estrés. ¿Qué pasaría si tuvieras una lista con tres cosas importantes? Probablemente has escuchado ese consejo, pero ¿lo sigues? Si solo pudieras elegir tres cosas, ¿cuáles serían? Después de hacer esas tres, puedes hacer más, pero no te lo exijas. Y cuando hagas cada una de las tres, hazla como si fuera lo único que realmente importa.
Tercero: crea momentos de trascendencia. Correr de una tarea a otra puede hacer que la vida se sienta como una sopa sin sabor. Pero, ¿y si pudiéramos elevar los momentos de nuestra vida a algo sagrado, vivo? ¿Y si cocinar la cena se convirtiera en una experiencia de presencia? Un momento de trascendencia es algo que todos hemos sentido: cuando nos sentimos profundamente conectados con el mundo, cuando estamos en la cima de una montaña y todo se ve inmenso, cuando miramos las estrellas o nos deja sin aliento una puesta de sol. Podemos cultivar conscientemente estos momentos en la vida diaria. Mientras haces tus tareas —lavando los platos, conduciendo, hablando con alguien— puedes transformar ese momento en algo especial. Si logras incluir varios de esos momentos a lo largo del día, la vida se siente mucho menos escasa y mucho más plena. Este es, por cierto, el punto más importante de la lista.
Cuarto: reflexiona con gratitud. Al final del día, tómate unos minutos para mirar atrás y pensar en lo que agradeces. Puede sonar simple, pero combinado con los otros puntos, es increíblemente poderoso. Pruébalo.
Así que ahí tienes las cuatro formas. Juntas representan una manera de vivir que es radicalmente diferente a cómo la mayoría de nosotros experimenta nuestros días.