Cómo dejar de hacer doomscrolling

Creo que a estas alturas no hace falta explicar qué es el “doomscrolling”, pero por si acaso: es el acto compulsivo de desplazarse por redes sociales y noticias negativas, en detrimento de nuestra salud mental y felicidad.

He escuchado a muchas personas que intentan dejar este hábito, que suele darse en el teléfono pero también en el ordenador… ¡y puede ser difícil dejarlo!

Pero es posible romper el ciclo. Aquí tienes algunas maneras de hacerlo:

  1. Date cuenta de que estás haciendo doomscrolling. ¿Qué aplicaciones o sitios web te hacen seguir desplazándote y te hacen sentir peor? Identifícalos y nota cuándo recurres a ellos. Sorpréndete justo cuando los abres o, si no logras hacerlo a tiempo, obsérvate mientras estás desplazándote. Solo date cuenta, sin juzgar: “Ah, estoy haciendo esto. Interesante.”

  2. Observa lo que sientes. Conviértete en un científico de tus hábitos, en lugar de juzgarte: observa qué emociones o pensamientos surgen cuando comienzas tu doomscrolling. ¿Cómo te sientes? ¿Aburrido, abrumado, frustrado, estresado, asustado? Solo date cuenta de que eso es un mecanismo de afrontamiento para esa emoción.

  3. Establece límites claros. Puede ayudarte ser honesto contigo mismo: ¿hay aplicaciones o sitios que quieras bloquear por un tiempo (una semana, un mes)? Tal vez quieras limitarlo a cierta cantidad de tiempo al día, como media hora. O tal vez quieras permitirte hacerlo solo después del trabajo, durante 30 minutos, y nada más. Decide qué funciona para ti y comprométete con ello conscientemente.

  4. Encuentra un nuevo mecanismo de afrontamiento. No basta con eliminar un hábito: necesitamos reemplazarlo. Si haces doomscrolling cuando estás aburrido o estresado, necesitas una nueva forma de manejar esas emociones. Por ejemplo: salir a caminar, estirarte, hacer flexiones, escribir en un diario, meditar, hablar con un amigo, tejer, hacer ejercicios de respiración, crear algo. Cuando notes la emoción, practica tu nueva estrategia.

  5. Encuentra nuevas fuentes de alegría. Quitar ciertos placeres de nuestra vida puede dejarnos con una sensación de vacío. Así que busca nuevas formas de disfrutar tu vida: apreciar la naturaleza, aprender sobre historia, jugar, escuchar buena música, ver la belleza en lo cotidiano.

  6. Sé compasivo si “recaes”. Cuando las personas intentan dejar el doomscrolling, a menudo vuelven a caer a pesar de sus buenas intenciones. ¡Pasa! El problema es que luego se castigan a sí mismos, lo que genera desánimo. Finalmente abandonan el esfuerzo de dejarlo, precisamente por esa frustración. No es una forma efectiva de cambiar. Debemos ser compasivos con nosotros mismos: si volvemos a caer, simplemente retomamos el camino con amabilidad y determinación.

Como puedes ver, no es fácil dejar algo como el doomscrolling. Cumple una función en nuestras vidas, y para dejarlo necesitamos entender qué necesidad satisface y encontrar otra forma de satisfacerla. Requiere práctica, tiempo y determinación.

Si tienes una razón poderosa, puedes comprometerte de verdad. ¿Cuál sería una razón poderosa para que tú dejaras de hacer doomscrolling?