Cómo volver a maravillarte con la vida

La mente humana ama el orden y la certeza, y por eso convierte el milagro de la vida en algo cotidiano.

La mente a menudo no quiere ver las cosas con ojos nuevos en cada momento: quiere categorizarlo todo y sentir que la vida es predecible. No digo que la mente sea siempre así… pero tiene esa tendencia.

Convertimos la magia en monotonía. Lo divino en rutina.

Esto no es un problema, sino una oportunidad para volver a enamorarse de la vida, cada día.

Hablemos de cómo volver a maravillarse con la vida, todos los días.

Cómo convertimos lo mágico en lo cotidiano

El mundo es, por naturaleza, un lugar que puede despertar asombro.

Evidencia #1: Un niño que ve por primera vez un conejo, un diente de león o un arcoíris se ilumina de alegría. ¡Ese es nuestro estado natural! Encontrar deleite y asombro en las cosas. Leemos libros sobre magia, jugamos con caballeros, princesas, dragones y magos. No es hasta más tarde que el mundo nos enseña a no creer en la magia.

Evidencia #2: Cuando viajas a un lugar nuevo, puedes maravillarte con el paisaje, los edificios increíbles, el arte, la creatividad de las personas que viven allí. Incluso como adultos, podemos llenarnos de asombro de muchas maneras.

Entonces, ¿por qué no lo sentimos todos los días? Porque es más seguro ver las cosas como ordinarias, conocidas, aburridas. Es una forma de control: “Ya conozco esto, no hay nada nuevo ni desconocido para mí.”

Y así apagamos nuestra curiosidad. Perdemos la capacidad de ver realmente algo, o de conocer de verdad a alguien nuevo.

Es más fácil categorizar las cosas y convertirlas en algo habitual. Es cómodo. Y está bien. No hay nada malo con la poderosa tendencia de la mente a volver lo milagroso algo ordinario. A menos que quieras volver a maravillarte con la vida.

Cómo empezar a revertir esta tendencia

Si quieres dejar de pensar que todo es tan ordinario y aburrido, ¿cómo puedes cambiar esa tendencia?

Empieza a ver las cosas con nuevos ojos (“mente de principiante”) — como si las vieras por primera vez. Mira a las personas que ves en la calle con una nueva mirada y pregúntate quiénes son.

Cuando camines por tu casa, observa los objetos como si nunca hubieras visto cosas tan mágicas antes.

Cuando salgas afuera, imagina que es la primera vez que ves un árbol, una nube o un coche. ¡Qué cosas tan maravillosas!

Cuando hagas una videollamada, envíes un mensaje o veas un video en redes sociales, imagina cómo se sentirían tus abuelos ante algo tan mágico.

Cuando vueles por el cielo o viajes en un vehículo más rápido que cualquier animal, o tengas mil cosas en tu lista de tareas… ¿puedes darte cuenta del milagro que eso representa?

Cómo practicar el asombro

Empieza notando lo ordinario que te parece todo. Cuánto asumes que ya lo sabes. Cómo las cosas se han vuelto poco especiales para ti y cómo eso te afecta cada día.

Luego pon algún recordatorio (por ejemplo, una nota que diga “¡Eres un mago, Leo!”) y practica abrir los ojos con asombro. Experimenta las cosas como si fuera la primera vez. ¡Saborea tu comida como si nunca la hubieras probado antes!

Y luego observa lo que ocurre. ¿Puedes volver a enamorarte de la vida y recuperar esa sensación de magia y asombro? ¿Puedes sentir la maravilla a tu alrededor?

Está ahí, esperando a que la veas.