Correr y el desafío de empujarte hasta tu límite

No soy el mejor corredor del mundo, pero últimamente me he estado desafiando a mantenerme en mi límite.

Mientras corría al límite el otro día, me di cuenta de que esta es una práctica útil en muchas áreas de la vida. Aprender a mantenerte en tu límite es un desafío, pero uno que da frutos de muchas maneras.

Cuando aprendes a mantenerte en tu límite, dejas de huir del malestar. Creces y aprendes de nuevas formas. Y desarrollas una confianza en ti mismo que es difícil de conseguir si siempre permaneces en tu zona de confort.

Exploremos esta práctica desafiante.

Cómo me mantengo en mi límite al correr

Usemos correr como un ejemplo concreto, para que sepas de qué hablo.

Primero debo decir que no corro siempre al límite. Corro unas tres veces por semana, y normalmente solo una de esas carreras está en mi límite. Las otras dos son más suaves.

Pero esa carrera semanal al límite suele verse así:

  • Calentamiento: Empiezo a trotar suavemente para calentar. Luego camino un minuto. Así quedo completamente listo para correr.

  • Adaptación: Comienzo a correr y aumento gradualmente el ritmo.

  • El ritmo: Corro tan rápido como si estuviera haciendo una carrera de 5 km (que para mí es un ritmo rápido).

  • El límite: En algún momento quiero disminuir la velocidad —este es el borde de mi incomodidad— y me dan ganas de parar. En ese momento intento quedarme ahí y no retroceder. No es un sprint total, sino un ritmo fuerte y constante.

  • Permanecer en el límite: Si me quedo ahí, suele volverse más incómodo. Si puedo mantenerme, lo hago. Si necesito descansar, lo hago, pero luego intento volver al límite.

Repito esto: me mantengo en el límite todo el tiempo que puedo, luego aflojo, descanso y vuelvo. Si puedo seguir sin parar, genial. Pero descansar y volver es parte del proceso.

Como ves, no se trata de nunca retroceder. Se trata de permanecer en el límite todo lo que puedas, y usar el descanso como un medio para regresar a él.

Por cierto, esta ha sido una forma muy efectiva para mí de volverme más fuerte corriendo —aunque no es el único objetivo. El punto principal es aprender a quedarte con la incomodidad.

Dónde más podemos practicar en el límite

Correr es un ejemplo concreto, pero hay muchos otros:

  • Entrenamiento de fuerza: Igual que al correr, practico con pesas o ejercicios de peso corporal. No tengo un número fijo de repeticiones; simplemente siento lo que soy capaz de hacer ese día. Si puedo levantar más peso, lo hago. Si puedo hacer más repeticiones, las hago. Se trata de encontrar el punto de incomodidad y quedarte ahí, lo que siempre me hace más fuerte.

  • Aprendizaje: Cuando estudias algo, puede resultar incómodo aprender cosas que aún no entiendes. Estás en lo desconocido, y nuestro instinto es salir de ahí lo antes posible. Pero si puedes permanecer más tiempo en lo desconocido, aprenderás más. Quédate con el aprendizaje incluso cuando te sientas perdido.

  • Creatividad: Si escribes, haces música, arte o creas contenido en línea, encontrarás resistencia. Ese es el tema de la primera temporada del Zen Habits Podcast —cómo permanecer en esa resistencia. Si puedes quedarte allí, podrás crear; si no, te quedarás atrapado en la comodidad.

  • Concentración: Si quieres mejorar tu capacidad de enfocarte en el trabajo (o la lectura), la práctica consiste en permanecer un poco más, incluso si es incómodo. Sentimos estrés, ansiedad, agobio… y queremos huir. Pero, ¿y si pudiéramos quedarnos un poco más?

  • Relaciones: La parte más profunda de la intimidad se da cuando estamos juntos en lo desconocido. Aprendemos más sobre la otra persona —y sobre nosotros mismos— si nos quedamos ahí. Pero la mayoría de nosotros queremos permanecer en lo conocido, donde tenemos el control. Cuando sientas la necesidad de tener razón o controlar, intenta soltar y entrar por un momento en la incomodidad de lo desconocido.

Hay muchos otros ámbitos en los que puedes practicar al límite: meditación, alimentación, aventura, hablar en público, finanzas, etc. Pero espero que veas que es aquí donde ocurre el aprendizaje más profundo, el crecimiento, la conexión y la creatividad.

Los beneficios que he notado al practicar en el límite

Si practicas regularmente en tu límite —no todo el tiempo, pero a veces— notarás muchos beneficios:

  • Mayor crecimiento personal —crecerás más rápido como persona y en el área específica que practiques (como correr o aprender) que nunca antes.

  • Mayor confianza —aprenderás a confiar en ti mismo, a saber que puedes quedarte más tiempo de lo que creías, lo que te hará sentir más seguro en todas las áreas de tu vida.

  • Una vida más amplia —tu vida estará menos limitada por el malestar, y podrás expandirte a nuevas áreas que antes parecían imposibles.

  • Menos estrés —muy a menudo, nuestro estrés proviene del miedo a no poder manejar algo. Con esta mayor confianza y sensación de apertura, nos sentimos más vivos y menos preocupados.

Notas importantes para practicar

Algunos pensamientos finales sobre practicar en el límite:

  1. No siempre tienes que estar en el límite. Diría que solo deberías hacerlo alrededor del 20–25 % de tu tiempo de práctica en un área. La mayor parte del tiempo deberías estar en una zona más cómoda: haz cosas fáciles como parte de tu entrenamiento. Como dije sobre correr: solo una de mis tres carreras semanales está al límite.

  2. El descanso y el autocuidado son increíblemente importantes. Si ya estás agotado, practicar en el límite puede ser más dañino que útil. A veces solo presentarte a entrenar ya es tu límite. En ese caso, prioriza descansar. Recarga tu energía para poder volver a practicar en el límite. Pero si siempre eliges descansar en lugar de esforzarte, podría ser una señal de que necesitas empujarte un poco más (sin exagerar).

  3. Tu límite es relativo en cada sesión. Cuando levanto pesas, mi límite puede ser menor que en la sesión anterior. Puede deberse a falta de sueño, estrés o mala recuperación. No uses medidas objetivas para determinar tu límite cada día: confía en tu sensación de incomodidad. A veces te excederás porque crees que “deberías” alcanzar cierto punto, pero eso no ayuda.

  4. Sé curioso cuando estés en el límite. No se trata solo de empujarte —se trata de permanecer en lo desconocido. La mayoría tememos esa oscuridad. Pero, ¿y si lo desconocido también está lleno de belleza, curiosidad, amor, creatividad y celebración?

  5. Celebra cada pequeña victoria. Animarte a ti mismo es increíblemente importante. Si hoy lo diste todo pero no salió como esperabas, date crédito. Incluso si fue solo un 1 % —celébralo. Ese hábito de autoánimo te ayudará mucho más que la autocrítica.

  6. Elige solo 1 o 2 áreas para practicar en tu límite. Si intentas crear, mejorar tu estado físico, concentrarte más en el trabajo, meditar y aprender algo nuevo al mismo tiempo… te agotarás. Cada semana (o mes), elige 1 o 2 áreas en las que concentrarte. Puedes cambiarlas la semana siguiente, pero no intentes estar en tu límite en 4 o 5 cosas a la vez.

Bien, eso debería ser todo lo que necesitas para practicar en tu límite. ¿Qué te gustaría explorar en el tuyo?