Cuando tu lista de tareas es abrumadoramente larga

Últimamente he hablado con varias personas que tienen listas de tareas que van del suelo al techo, y se sienten completamente abrumadas. No están solas: puedo identificarme, y muchas personas tienen el mismo problema.

Si somos medianamente organizados, nuestra lista de tareas contiene todo lo que podríamos querer hacer, y sigue creciendo sin parar.

Ese es el mejor escenario: la mayoría de la gente ni siquiera tiene todo en una sola lista. Las tareas están repartidas entre diferentes sistemas y listas, en bandejas de entrada de correo electrónico, aplicaciones de mensajería, pestañas del navegador, papeles sueltos… y en la cabeza.

Tarde o temprano, se vuelve tan abrumador que muchas personas abandonan su sistema y empiezan de nuevo, porque el anterior “no funcionaba”. En realidad, lo que faltaba era una manera de manejar la sensación de sobrecarga.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Resulta que hay algunos puntos clave.

Aclara tus prioridades

Llamemos a esto el paso 0: si ya tienes claro qué es lo que realmente importa para ti, vas un paso por delante.

Pero piensa en esto: si no sabes qué es lo importante, ¿cómo puedes concentrarte? Todo parecerá urgente y esencial, y terminarás disperso en muchas direcciones.

Si sabes qué es lo más importante, puedes enfocarte en eso. El resto puede esperar. Es como si fueras un médico en un hospital: un paciente necesita una operación cardíaca urgente y cien tienen un esguince. Te centras en la operación del corazón y dejas que los esguinces esperen unos minutos.

Aclara qué es lo que más te importa. Haz una lista. Escribe por qué. Vale la pena dedicar 30 minutos a esto.

Aclara qué es lo importante esta semana. Y también en qué necesitas concentrarte hoy.

Si logras tener claridad sobre lo que importa y en qué enfocarte, serás mucho más efectivo que si saltas de una tarea a otra, como si intentaras apagar mil pequeños incendios.

Cambia la forma en que te relacionas con tus tareas

Piensa en tu lista de tareas ahora mismo: ¿te resulta estresante? Es una señal de que ves tus tareas como cargas, como algo estresante o como oportunidades de fallar o quedar mal ante los demás.

A menudo yo mismo me he relacionado con mis tareas así: “Si no hago esto, decepcionaré a los demás”. Si mi lista está llena de posibles fracasos, por supuesto que será estresante.

¿Cómo te relacionas tú con tus tareas?
¿Hay una manera más poderosa y positiva de hacerlo?

Algunos ejemplos:

  • Estoy plenamente comprometido con esta tarea porque es muy importante para mí. Hoy crearé un espacio sagrado de 30 minutos para estar plenamente presente con ella.

  • Esta tarea es una oportunidad para servir a alguien que me importa, con amor.

  • Estas tareas son un campo de entrenamiento para practicar la presencia, la devoción y la comodidad con la incertidumbre.

  • ¡Estas tareas son una aventura! Una exploración de nuevos terrenos, un espacio para aprender, crecer, descubrir y crear con curiosidad.

  • Esta lista de tareas es un gran parque de juegos, lleno de formas en las que puedo divertirme hoy.

Estos son ejemplos de mi vida, pero tú puedes encontrar tu propia manera. ¿Qué relación empoderadora quieres tener con tus tareas?

Encuéntrala y practícala cada día.

Una lista corta

Me resulta útil tener una lista larga (dividida en áreas como trabajo, vida personal, finanzas, etc.), pero esa lista larga no es para hoy.

Así que creo una lista corta, solo con lo que voy a hacer hoy. La llamo “Lista de alegrías de hoy”. Intento mantenerla en 5 o 6 puntos, aunque a veces me dejo tentar a añadir más alegrías de las que realmente tengo tiempo. 🙂

Si tengo reuniones, las incluyo. Y cuantas más reuniones tengo, menos tareas me permito añadir.

¿Qué cosas deben hacerse hoy?
¿Qué cosas harían que tu día fuera realmente valioso?

Concéntrate solo en esas. Lo demás puede esperar.

Enfoque total

Con una lista corta de tareas prioritarias y una relación positiva con ellas… ¡el mundo es tuyo!

Lo último que quiero decir es: céntrate en una sola cosa a la vez. Si practicas esto con regularidad, la sensación de sobrecarga comenzará a disminuir.

Lo contrario es estar cambiando constantemente de tarea: revisar el correo, empezar algo y, 30 segundos después, mirar tu web o tus mensajes favoritos.

El enfoque total significa elegir algo importante en lo que trabajar y eliminar todo lo demás. Haz que esa tarea sea lo único frente a ti. Cuando sientas el impulso de hacer otra cosa, respira y vuelve a concentrarte.

Deja que se convierta en tu mundo por un momento. Agradece tener la oportunidad de realizar esta tarea, de servir a las personas que te importan, de jugar, aprender y encontrar alegría y sentido.

Ahora que he compartido estas ideas sobre cómo manejar una lista de tareas abrumadora… ¿cómo te gustaría empezar a practicar?