Deja que cada tarea llene tu mundo

De vez en cuando tengo que recordarme hacer una sola cosa a la vez.

La tendencia a intentar hacer muchas cosas parece ser un resultado natural de mi deseo de tenerlo todo hecho lo antes posible. Muchas pestañas del navegador abiertas, cambiando de una cosa a otra, sin parar, sin fin.

¡No es de extrañar que nunca pueda concentrarme en nada!

Luego recuerdo hacer una cosa a la vez, y es como volver a casa.

Cierro todas mis pestañas del navegador (marcándolas primero, para poder volver a ellas). Cierro mi correo electrónico y las aplicaciones de chat. Cierro todo.

Entonces elijo una sola cosa, y solo hago eso.

Solo leo un artículo, con toda mi atención.

Abro una aplicación de escritura a pantalla completa y simplemente escribo (como lo hago ahora).

Solo escucho algo, sin tener nada más abierto. Solo veo un video.

Solo respondo a un mensaje, como si fuera la única conversación en el universo que importa.

Solo lavo un plato. Solo doy un bocado. Solo me cepillo los dientes. Solo me lavo las manos, o camino sin estímulos. Solo hago ejercicio.

Una cosa a la vez.

Cada una llena todo mi mundo, como si nada más existiera.

Cada cosa se convierte en todo.

Se convierte en una práctica de atención plena. En estar completamente presente. En soltar.

En apreciar profundamente lo que está justo frente a mí. En enamorarme de esa cosa, de este regalo que se me ha dado.