Dominar el arte de soltar

Una de las claves para vivir una vida de calma y propósito es el arte de soltar.

Si deseas una vida más pacífica, es poderoso observar qué interrumpe esa paz y practicar el soltar aquello a lo que te aferras y que te causa ansiedad o frustración.

Si deseas una vida con más sentido y enfoque, es poderoso mirar qué está bloqueando tu camino y dejar ir aquello que te detiene.

Soltar puede parecer sencillo, pero no siempre es fácil. Tenemos apegos a cosas que sostenemos con fuerza, y dejarlas ir suele ser lo que más nos cuesta.

En este artículo compartiré la parte más profunda de la práctica de soltar. Luego hablaré sobre cómo puedes practicarlo.

El corazón de soltar

Cuando nos aferramos a algo que nos causa resistencia, frustración o pérdida de calma… ¿qué lo provoca?

La causa suele ser una idea, un concepto o una historia que tenemos en la mente. Veamos algunos ejemplos:

  • A menudo creemos que es algo externo a nosotros – esa persona allá hizo algo que me molestó, me frustró o me irritó. Pero esa persona no es la causa real; simplemente está haciendo lo suyo. La verdadera causa es nuestra idea de que no debería ser como es.

  • A veces creemos que nosotros somos el problema – que no deberíamos ser tan perezosos, indisciplinados o distraídos. Nos culpamos, nos sentimos mal, y luego tratamos de no pensar en ello. Pero, ¿y si la causa de sentirnos mal es precisamente la idea de que no deberíamos ser como somos?

  • Cuando resistimos hacer algo, podemos pensar que el problema es la tarea misma —o nosotros, por no ser lo bastante fuertes—. Pero, ¿y si la causa de la resistencia es que creemos que la tarea debería sentirse de otra manera?

En todos estos ejemplos señalo una idea: que las cosas deberían ser distintas de lo que son. Las personas se resisten a esto porque quieren que las cosas cambien. Quieren mejorar. Y eso es comprensible: queremos cambiar lo que no nos gusta. Pero, ¿y si pudiéramos aceptar las cosas tal como son, y actuar desde ahí? Desde un lugar de libertad, curiosidad y apertura.

Cómo soltar las concepciones

Todo esto nace de una idea de que las cosas deberían ser diferentes de lo que son. Para aclararlo: no hay nada “malo” con la idea, pero es solo eso: una idea. Y si está creando dificultad, puede ser útil soltarla.

Imagina que te sientes frustrado o mal contigo mismo, con otra persona o con una situación. Imagina que esa frustración surge de la idea de que las cosas deberían ser distintas.

Ahora imagina soltar esa idea. Solo quedas con la experiencia de este momento, tal como es.

Nota lo liberador que puede ser. No se trata de “excusar” a nadie o de soltar la responsabilidad o el compromiso de cambiar. Se trata de liberarnos del apego a una idea que causa sufrimiento (frustración, resistencia, autocrítica).

Nos liberamos al soltar la idea a la que nos aferramos.

La clave está en darnos cuenta de que la idea es solo una idea. No es que esté bien o mal, pero es una concepción mental, no la realidad. Podemos usar las ideas cuando son útiles, pero soltar aquellas que ya no lo son.

Nuestra imagen de otras personas, de nosotros mismos, de cualquier situación… es simplemente una construcción mental. ¿Qué pasaría si en cualquier momento pudiéramos liberarnos al darnos cuenta de que esa construcción ya no la necesitamos?

Puede disolverse fácilmente, si la dejamos ir. Nuestra concepción de cómo deberían ser las cosas puede volverse más ligera, más abierta, más fluida.

Pruébalo ahora: lo que sea que creas que deberías ser, o que alguien más debería ser, es una concepción que has creado. ¿Puedes dejarla ir en este momento y simplemente sentir lo que queda?

Cómo practicarlo

Entonces, ¿cómo practicamos todo esto?

  1. Observa cuándo surge una dificultad: frustración, resistencia, sentirte mal contigo mismo, irritación, ansiedad. Si lo notas, ya puedes practicar con ello.

  2. Sin juzgar lo que sientes, ¿podrías simplemente estar con ello? Por ejemplo, si sientes frustración, ¿puedes permitirte sentirla como una experiencia física en el cuerpo, en lugar de perderte en la historia que la acompaña? Date compasión si puedes. No hay nada malo en sentir lo que sientes. A menudo es útil simplemente permitir la emoción, en lugar de intentar “arreglarla”.

  3. Si deseas liberarte, puedes soltar la concepción mental que causa la dificultad. Generalmente es una idea sobre cómo deberían ser las cosas. ¿Qué pasaría si la dejaras disolverse y te permitieras ser libre? Juega con eso.

  4. Simplemente experimenta el momento tal como es. Pura presencia. ¿Hay algo en este instante que despierte tu curiosidad? ¿Algo por lo que puedas sentir gratitud? ¿Puedes sentir el asombro de este momento?

  5. Una vez libre, puedes actuar si es necesario. Por ejemplo, puedes ocuparte de la tarea que estabas evitando, ahora que has soltado la idea de que debería sentirse diferente. O puedes hablar con alguien, libre ya de tu frustración. Soltar no significa no actuar: significa hacerlo desde otro lugar, más consciente y tranquilo.

¿Quieres adoptar esta práctica liberadora?