Hay una práctica que considero muy valiosa, y la llamo “Examinar las creencias”.
Si la practicas con regularidad, puede transformarte.
Supongamos que hay algo que quieres hacer, pero te sientes bloqueado —quizás procrastinas mucho o estás atrapado en un viejo hábito—. La práctica comienza tratando de descubrir el pensamiento o la creencia que causa tu acción (o tu falta de acción).
Por ejemplo:
No quiero hacer esto porque voy a hacerlo mal (creencia: voy a fracasar)
Me da pereza hacerlo porque será aburrido (creencia: será aburrido)
No quiero hacerlo porque será muy difícil e incómodo (creencia: será demasiado duro/incómodo)
Como puedes imaginar, estas creencias no te ayudan a alcanzar tus objetivos.
También puedes examinar creencias que te causen frustración o resentimiento hacia otra persona:
No deberían comportarse así
No me aman ni me respetan
No me apoyan
Estas creencias hacen que te sientas infeliz con alguien.
Entonces, ¿qué podemos hacer cuando descubrimos una de estas creencias? Examinarla, y luego, si queremos, practicar soltarla.
Cómo examinar una creencia
Si no puedes identificar la creencia que te está frenando o haciendo infeliz, habla con alguien que pueda ayudarte a ver lo que tú no puedes ver.
Una vez que la hayas identificado, puedes examinarla con estas preguntas:
¿Qué efecto tiene esta creencia en mí y en mi vida?
¿Me impulsa a actuar, a cuidarme o a vivir de acuerdo con mis intenciones? ¿Me hace evitar, buscar errores o frustrarme? Si crees que algo será aburrido, ¿es más probable que lo veas como aburrido (es decir, a través del filtro de tu creencia)? Sé claro sobre cómo esta creencia te afecta.¿Es realmente cierta la creencia?
Puede parecer muy cierta, pero ¿lo es? Si dices “Sí, es verdad”, pregúntate luego: “¿Puedo estar absolutamente seguro de que es verdad?”. La idea es cuestionar la verdad absoluta de la creencia, porque si puedes ver que hay incluso la posibilidad de que no sea cierta, entonces puedes empezar a soltarla.¿Cómo sería sin esta creencia?
Imagina cómo se sentiría vivir sin ella. ¿Puedes imaginarlo? Si es así, en ese momento estás experimentando libertad.
Una vez que hayas pasado por este proceso de examinar la creencia, pregúntate si te gustaría practicar el soltarla.
Cómo practicar el soltar
Primero, tienes que notar cuándo estás siendo influenciado por la creencia —cuando está actuando sobre ti—. Si, por ejemplo, te sientes frustrado con alguien o estás evitando algo, la creencia está activa. Observa que está ocurriendo.
Luego pregúntate: ¿cómo sería este momento sin la creencia?
Imagina que pudieras simplemente… ¡Puf! … hacer que la creencia desaparezca. Imagina que eres libre ahora mismo. Debería sentirse más pacífico, más libre.
Después, intenta actuar desde esa libertad. Intenta vivir con esa libertad.
Esta es la práctica de examinar las creencias. Si te comprometes de verdad con ella, desbloquearás tu vida.