Hoy en día, los años pasan frente a nosotros como un tren bala. ¡Uf! ¿A dónde se fue el año?
Cada diciembre me desafío a mí mismo (y a todos ustedes) con un proceso que llamo “Sacred Bow” (rima con “wow”). Está pensado para ayudarnos a tomar contacto con lo rápido que pasa el tiempo y profundizar en lo que hemos aprendido del año.
Considero esto una práctica suave: tomarte un momento al final del año para reflexionar, revisar, aprender y sentirte completo con cómo fue todo.
También es una práctica para establecer intenciones para el año que viene, y crear la estructura necesaria para mantenernos fieles a ellas.
Es una de las cosas más poderosas que hago cada año.
Déjame compartir un poco sobre esta práctica suave.
La práctica suave de reflexionar sobre tu año
A la mayoría de las personas no les gusta mirar hacia atrás (un proyecto fallido, el fin de una relación, el fin de un trabajo) porque hay emociones difíciles asociadas a ello.
Podemos tener viejos hábitos de ser duros con nosotros mismos, de sentir vergüenza. ¡Y eso no es nada divertido!
¿Qué pasaría si mirar hacia atrás en algo importante pudiera ser un momento de reflexión suave y de autocompasión, en lugar de juicios duros y vergüenza?
No tiene que ver con lo que “deberías” haber logrado, sino con mirar con amabilidad y honestidad tu camino durante el año pasado.
Recomiendo tomarte un pequeño espacio tranquilo para reflexionar — diciembre es perfecto para esto, porque es más oscuro que la mayoría de los meses y favorece el ir más despacio.
Apaga los dispositivos, prepárate un té, enciende algunas velas y simplemente siéntate con el año que está llegando a su fin.
Observa qué te trajo alegría y vida, qué encendió tu corazón, qué aprendiste y qué amaste. Observa con qué luchaste, dónde te cerraste, dónde te costó entregar compromiso o amor.
Reconoce todo esto sin dureza, permitiéndote sentir las emociones por unos momentos antes de soltar lo que deba ser soltado.
Celebra cada victoria, por pequeña que sea, y reconócete por todo el esfuerzo que fuiste capaz de poner.
Establecer intenciones y estructura para el año que viene
Una vez que hayas reflexionado sobre el año pasado, celebrado las victorias y aclarado emociones antiguas … entonces es momento de definir tus intenciones para el año que viene.
Encuentro que esta es una práctica poderosa: imaginar lo que podría ser. Reflexionar sobre mis valores más profundos y lo que me enciende. Marcar una dirección y comprometerme con ella profundamente.
¿Qué sería maravilloso para este próximo año? Haz una lista y deja que tu corazón hable. No permitas que tus miedos te digan que no es posible.
Luego crea estructura — qué compromisos, bloques de calendario, responsabilidad u otra estructura te ayudará a mantenerte firme en estas intenciones?