Cuando dejo de meditar por un tiempo, a menudo me siento decepcionado conmigo mismo, porque se siente como si hubiera fallado. Me parece que esta es una experiencia muy común: a menudo sentimos que estamos fallando en muchas cosas.
Piensa en aquello en lo que sientes que estás fallando: responder correos o mensajes, mantener tus finanzas bajo control, hacer ejercicio o seguir una alimentación saludable, mantener el orden en casa, mantenerte en contacto con amigos o familiares, avanzar con tus metas, responder a ciertas personas… y así sucesivamente.
¿Qué efecto tiene en nosotros esta sensación de estar fallando? Creo que tiene un efecto corrosivo, como el óxido. No me refiero a “corrosivo” como algo necesariamente dañino, sino en el sentido de que nos cambia en un nivel profundo. Nos sentimos mal con nosotros mismos, desanimados y derrotados. Perdemos la alegría, la inspiración, la capacidad de jugar o de sentirnos vivos.
Vale la pena notar cuándo sientes que estás fallando — y simplemente observar qué efecto tiene eso en ti.
También creo que es muy útil notar en qué estás teniendo éxito. En este momento, estoy teniendo éxito al escribir. Estoy teniendo éxito al amar a mi familia. Estoy teniendo éxito al apoyar a otros. Estoy teniendo éxito al disfrutar del hermoso clima primaveral, al apreciar mi vida y al practicar la atención consciente.
Claro, tengo muchos correos y tareas que no he hecho, pero probablemente siempre será así.
Cuando empezamos a notar en qué estamos teniendo éxito, algo dentro de nosotros empieza a cambiar.
Me pregunto si te animarías a explorarlo por ti mismo.