Liberarte: Crea un nuevo camino para ti

A veces parece que estamos atrapados en la vida, haciendo las mismas cosas que no nos hacen felices, una y otra vez.

Quizás has estado postergando tu trabajo con sentido o te has quedado atascado en la indecisión o el perfeccionismo. Tal vez has estado aplazando el ejercicio o la meditación, poner en orden tus finanzas o hacer algún otro cambio importante en tu vida.

Nos quedamos atascados.

Soy un testimonio viviente de que podemos liberarnos.

En mi vida, me he sentido estancado muchas veces, y siempre resulta que hay una forma de salir. No se trata de alejarse del estancamiento, sino de volverse hacia él. Atravesarlo. Abrazar ese estado y permitir que se disuelva por sí mismo.

Voy a hablar de algunos principios para liberarse y crear un nuevo camino para uno mismo. Luego hablaré de recomendaciones para cambiar tus hábitos este año o mejorar tu trabajo con propósito.

Formas de liberarse

No hay una única manera de hacerlo, pero he encontrado algunas cosas increíblemente útiles:

  1. Vuélvete hacia la dificultad. Si has estado evitando pensar en un proyecto difícil, en tus finanzas desordenadas, en el caos, en el ejercicio, en la alimentación o en tu salud, no cambiará mucho hasta que te enfrentes a ello. La disposición a mirar de frente la dificultad y trabajar con ella es uno de los requisitos más importantes para el cambio.

  2. Toma una decisión y establece una intención. Si queremos que algo sea diferente, tenemos que decidirnos a cambiar. Es así de simple, y sin embargo, a menudo quedamos atrapados en un estado intermedio: queremos cambiar, pero no hemos tomado una decisión clara. Una decisión clara significa soltar todo el “¿debería hacerlo o no?” y comprometernos por completo. Luego establecemos una intención: ¿qué queremos hacer?

  3. Sé compasivo contigo mismo. Cuando repetimos los mismos patrones una y otra vez, podemos volvernos muy duros con nosotros mismos. Nos decepcionamos, nos frustramos, nos desanimamos y formamos una imagen negativa de nosotros. Lo sé muy bien. Pero nada de eso nos ayuda a salir del estancamiento; solo lo hace más profundo. ¿Y si, en cambio, fuéramos amables con nosotros mismos? Eso no significa rendirse, sino dejar de añadir autocrítica a la lista de desafíos. Y si lo hacemos, al menos empecemos a añadir aliento y compasión.

  4. Hazlo con otros. La mayoría de la gente intenta liberarse y cambiar por sí sola. Eso se siente más seguro. Pero significa que cargas con todo tú solo, lo cual a veces funciona, pero muchas veces no. He descubierto que es increíblemente poderoso hacerlo con otros. Encuentra un grupo, acepta un desafío, busca rendición de cuentas, encuentra una manada con la que correr. Verás lo mucho que ayuda no estar solo y cómo el apoyo te sostiene cuando quieras rendirte.

  5. Fija un momento para practicar y mantén la práctica. Es sorprendente cuántas veces decimos que haremos algo, pero no fijamos una hora concreta. Fija una cita contigo mismo. O con alguien más para hacerlo juntos. Practica de manera regular, idealmente todos los días, y verás un cambio gradual.

  6. Pequeñas victorias, cambio lento, grandes progresos. Concéntrate primero en pequeñas victorias. Me dije: “Solo tengo que ponerme los zapatos y salir por la puerta”. Fui aumentando muy poco a poco. En un año, pasé de no poder correr ni diez minutos a terminar mi primer maratón. El cambio gradual se traduce en un enorme progreso con el tiempo.

  7. Progreso, no perfección. No intentas ser perfecto en esto. Solo intentas avanzar en la dirección correcta. ¿Perdiste cuatro días de meditación la semana pasada? Concéntrate en los tres días que sí lo hiciste. Sigue avanzando y deja atrás los pequeños tropiezos.

Estas son algunas de las cosas más útiles que puedes aportar a cualquier cambio que desees hacer en tu vida.