La mayoría de nosotros nos movemos muy poco a lo largo del día. Tal vez no todos, pero sí muchos. Pasamos gran parte del día sentados, una parte acostados, quizás hacemos algo de ejercicio en algún momento, pero el 98 % del día lo pasamos sin movernos.
Existen algunas soluciones, como escritorios de pie o escritorios con cinta caminadora, que pueden ser útiles. Pero algo aún más sencillo es incorporar pequeños movimientos a lo largo del día.
Por supuesto, eso es más fácil decirlo que hacerlo. Aquí comparto algunas ideas que pueden ayudarte con este propósito:
• Empieza con la mentalidad adecuada: Comienza con la idea de que moverte más te traerá una nueva sensación de salud, energía y vitalidad — y que eres “alérgico” a estar demasiado tiempo sentado.
• Crea recordatorios: ¿Cómo recordarás moverte más? Puedes configurar recordatorios digitales o colocar notas físicas (por ejemplo, en tu casa o tu oficina). Lo importante es desarrollar una mayor conciencia de esta intención. ¿Llevas un rato sentado? ¡Levántate y muévete un poco!
• Encuentra una variedad de movimientos simples: Queremos variedad. Puedes hacer algunas flexiones, dar una vuelta a la manzana, estirarte, limpiar, ordenar algo, hacer algunas tareas domésticas o un par de posturas de yoga. ¡Cualquier movimiento es bueno!
• Disfruta la exploración: La idea no es añadir otro “debería” a tu lista, sino explorar cómo se siente moverte más a lo largo del día. ¿Qué se siente bien? ¿Qué nivel de intensidad te resulta agradable? ¿Se siente bien moverte mientras limpias o reorganizas? Explora y mantente curioso.
• No te excedas: Hazlo poco a poco. Es fácil entusiasmarse y hacer demasiado, lo que puede dejarte cansado y sin ganas de seguir después de unos días. Es mejor comenzar incorporando pequeños movimientos al principio — nada demasiado exigente — y adaptarte lentamente.
¿Cómo puedes empezar hoy con movimientos simples?