Últimamente he hablado con muchas personas sobre las rutinas de la mañana y la noche, y tengo un consejo que llevo casi veinte años repitiendo:
Forma tus rutinas gradualmente.
Tendemos a ser muy ambiciosos y queremos cambiarlo todo de golpe, de inmediato. Pero los seres humanos no funcionamos así. Necesitamos tiempo para adaptarnos a lo nuevo, y lo hacemos más despacio de lo que pensamos.
Así que hazlo paso a paso, un pequeño cambio a la vez.
Veamos un ejemplo: supón que quieres levantarte más temprano, meditar, escribir en tu diario, hacer un poco de yoga y dedicar tiempo a escribir.
Aquí tienes un ejemplo de cómo podrías hacerlo (se recomienda un paso por semana):
Empieza levantándote 15 minutos antes y haciendo una pequeña meditación.
En la semana 2, levántate otros 15 minutos antes y añade un poco de escritura en tu diario.
En la semana 3, levántate un poco antes y haz algo de yoga.
En la semana 4, levántate un poco antes y añade tu sesión de escritura.
Cada paso debe ser solo un poco más largo, con la versión más mínima del hábito que intentas crear. Después de cuatro semanas, te estarás levantando una hora antes y habrás formado cuatro nuevos hábitos. Y cada paso, en el camino, se sentirá manejable. Así es como preparas el terreno para el éxito.