Por qué el perfeccionismo nos impide crear nuevos hábitos

Cuando decidimos crear un nuevo hábito —hacer ejercicio, comer sano, meditar, escribir— solemos sentirnos entusiasmados y optimistas, con una idea clara de cómo todo saldrá perfectamente.

Es un momento lleno de esperanza. Pero, lamentablemente, la realidad tiene otros planes.

Nuestra idea perfecta de cómo irá el nuevo hábito casi nunca coincide con lo que realmente sucede. Tal vez lo hagamos muy bien durante unos días o incluso un par de semanas, pero inevitablemente perderemos uno o dos días por cansancio, ocupaciones, enfermedad, visitas o simplemente por olvido. Y entonces todo se descarrila, porque nuestra idea perfecta no coincidía con la realidad.

Este es uno de los principales obstáculos para formar hábitos. Nuestra visión optimista de cómo irá, seguida de la decepción y la frustración con nosotros mismos cuando no resulta así.

La idea de que debemos ser súper consistentes y perfectos en nuestros intentos de crear hábitos… es lo que nos frena.

Así suele suceder:

  1. Pensamos: “¡Voy a empezar a hacer X todos los días!” Luego nos emocionamos e imaginamos lo bien que se sentirá y cómo mejorará nuestra vida.

  2. Empezamos a hacer X cada día.

  3. La realidad no coincide con la imaginación: hacer X no es tan divertido como creíamos, o perdemos un par de días.

  4. Nos frustramos por cómo van las cosas. Nos decepcionamos con nosotros mismos. Nos desanimamos. Finalmente abandonamos, y nuestra autoimagen se resiente.

Como ves, el problema no es perder unos días: es la expectativa o fantasía de cómo pensábamos que sería, y la decepción y frustración que siguen, lo que nos hace rendirnos y sentirnos mal.

El problema no es la realidad, sino la expectativa de que todo saldrá de cierta manera.

¿Cómo podríamos encontrar otro camino?

Cambio de hábitos basado en la realidad

¿Qué pasaría si simplemente dijéramos: “Voy a intentar traer una práctica diaria de X a mi vida, y tener curiosidad por cómo será”?

Así no tiene que haber una fantasía de que saldrá perfecto o brillante. No sabemos cómo será. Pero podemos tener la intención de hacerlo, y curiosidad por ver qué sucede.

Entonces empezamos. Perdemos un día, pero eso no es motivo de desaliento. Es una oportunidad para la curiosidad: ¿qué pasó? ¿Cómo sería volver a empezar hoy?

Cada día se convierte en un hermoso espacio de aprendizaje.

Entonces, los días “exitosos” y los días “fallidos” dejan de ser resultados binarios de éxito o fracaso, y se transforman en un terreno rico de curiosidad y aprendizaje.

¿Cómo sería eso para ti?