Qué sucede cuando caminas o corres a diario, sin tecnología

Cada día intento salir a caminar o correr (o practicar otro deporte, como ciclismo o baloncesto). Y mi debate interno suele ser si debo llevar el móvil y los auriculares para escuchar música, un pódcast o un audiolibro, o si debo salir sin tecnología.

Sin tecnología es mi opción favorita, y quiero contarte por qué.

Me encanta escuchar audiolibros y pódcasts. He pasado muchas horas corriendo o caminando mientras escucho y aprendo, y creo que es una forma valiosa de aprovechar el tiempo. He obtenido mucho beneficio de eso.

También amo la música, ya sea redescubriendo canciones antiguas o explorando nuevas, bailando con lo que escuchan mis hijos… me alegra el corazón.

Pero salir sin tecnología es mi forma favorita, y hace poco redescubrí esta alegría clásica y sencilla.

Sin tecnología me siento más presente, más abierto a las experiencias del mundo. Me siento más conectado con la naturaleza. No me pierdo los pequeños detalles —como los pájaros jugando en el parque de maneras que me hacen sonreír—. La vida se siente más viva, más colorida.

Y además, pienso mucho mejor cuando camino o corro sin tecnología. Mis mejores ideas llegan entonces. Resuelvo mis problemas más difíciles. Reflexiono más profundamente sobre mis propias experiencias. Esto vale más que cien audiolibros.

Y por último, quizá lo más importante, salgo de mi burbuja de comodidad. La mayoría de nosotros estamos conectados a la tecnología todo el día, desde el momento en que despertamos. Tal vez tengamos pequeños momentos de desconexión cuando nos duchamos o cocinamos (aunque algunas personas incluso escuchan algo entonces), pero incluso al comer, caminar o ir al trabajo, queremos estar conectados a nuestros dispositivos. No creo que la tecnología sea mala —nos brinda mucho bien—, pero sí creo que la usamos demasiado como una burbuja de comodidad que nos aísla del mundo. Salir de esa burbuja cada día es una de las cosas más importantes que podemos hacer, para no reducir nuestra capacidad de estar realmente presentes en la vida. He visto cómo esa capacidad se va encogiendo en muchas personas.

¿Cómo sería tener cada día un momento para estar plenamente conectado con el mundo —y fuera de tu zona de confort?