Solo miedo: cuando quedas atrapado en el sobrepensamiento

He hablado con varias personas últimamente que se han quedado atrapadas preocupándose por algo en sus vidas —algo que les causa estrés y las lleva a pensar demasiado.

Tal vez se preocupan por una situación estresante, o temen no estar haciendo lo suficiente en la vida. Se quedan atrapadas en la rumiación, el estrés, dando vueltas en círculos.

Les digo que es simplemente miedo.

Es solo miedo lo que nos hace sobrepensar, preocuparnos, dar vueltas y más vueltas. Es el miedo a no ser lo bastante buenos, a fracasar, a que alguien se sienta decepcionado con nosotros o a parecer tontos. Solo miedo.

No quiero minimizar el miedo ni negarlo: el miedo es natural y forma parte de ser humano. Está bien tener miedo, y es parte de hacer cualquier cosa que sea significativa o difícil.

Pero el miedo no tiene por qué ser algo grande. Por eso digo que es “solo miedo”. No es importante a menos que nosotros lo hagamos importante. Me gusta decir “no pasa nada” cuando noto mi miedo.

Cuando notamos el miedo, también podemos notar las historias que nos cuenta: no soy lo bastante bueno, quizá debería hacer lo que hacen los demás, tal vez me van a juzgar, quizá debería rendirme.

Y puedo decidir no tomarme esas historias demasiado en serio. Es solo miedo.

Notar el miedo y las historias que surgen de él me ayuda a calmarlo.

Cómo lidiar con el miedo y el sobrepensamiento

Mi miedo también quiere que haga algo respecto a la situación que me asusta, pero a menudo no hay mucho que pueda hacer. Tal vez intente actuar, pero es más probable que termine descargándome con alguien… o quedándome atrapado en el sobrepensamiento. Ninguna de las dos cosas ayuda, por supuesto.

Si me doy cuenta de que estoy sobrepensando, así es como puedo manejarlo:

  1. Empieza por notar el miedo y el sobrepensamiento. El miedo no es gran cosa.

  2. Haz una pausa y respira. Reduce el ritmo de la respiración.

  3. Tranquiliza tu miedo: lo tenemos bajo control. No pasa nada. Podemos manejar la situación, incluso si no sabemos exactamente cómo saldrá. Esto es una práctica de confiar en nosotros mismos para afrontar lo que venga.

  4. Relaja los músculos tensos y continúa respirando lentamente.

  5. Concéntrate en algo hermoso en este momento. La luz en la habitación, la naturaleza a tu alrededor, una buena compañía, algo que despierte curiosidad o gratitud.

Esta es la práctica. Sigue haciendo estas cosas: observar, respirar, calmar, relajar y enfocarte en el presente. Si lo haces, dejarás de sobrepensar y regresarás al ahora.