Una guía para aprender a manejar bien el caos

Es algo maravilloso tener orden en nuestra vida, simplificar y tener rutinas y sistemas que hagan que todo sea pacífico, organizado y calmado.

Desafortunadamente, a la vida le encanta arrojarnos caos y desorden.

Las cosas se interrumpen, las personas nos interrumpen, los correos llegan sin parar, nuestro orden se vuelve desorden, los horarios se deshacen, todo se vuelve ajetreado y complicado.

¿Cómo podemos mantener la cordura en medio de todo este caos? ¿Cómo podemos tomar el caos, el desorden y el ajetreo, y usarlos como oportunidades para mejorar nuestro manejo de todo?

La respuesta es la práctica. Y la práctica es un método de soltar y volver al centro — en medio del caos.

El método: Soltar y volver al centro

Cuando el caos y el desorden aparecen, no es necesariamente algo malo. No es algo inherentemente amenazante ni generador de ansiedad. Es simplemente que nuestra mente no está acostumbrada a estas cosas. Queremos orden y simplicidad.

Así que el problema no es la situación externa. Son nuestros ideales internos. Queremos orden y simplicidad, no ser interrumpidos, no sentirnos abrumados. El ideal del orden es lo que causa nuestra frustración, estrés y ansiedad — no las personas ni las situaciones.

El ideal del orden causa nuestras dificultades. Y fuimos nosotros quienes creamos ese ideal. Por lo tanto, somos nosotros quienes creamos nuestras propias dificultades.

La buena noticia es que, si creamos ese ideal, también podemos cambiarlo.

¿Qué pasaría si soltáramos nuestro ideal de orden y creáramos uno nuevo: que la situación perfecta es exactamente la que tenemos delante? Nuestra experiencia actual es perfecta, por más caótica o incómoda que sea. Es absolutamente perfecta. Solo necesitamos ver su belleza.

Así que, en medio del caos, el método es este:

  1. Nota que estás sintiendo ansiedad o frustración.

  2. Nota que tu ideal de orden es lo que está causando la dificultad.

  3. Suelta ese ideal, que está causando el dolor y la lucha.

  4. Respira y vuelve al centro, para recuperar la calma. Esto es simplemente regresar al momento presente, sin ideales, viendo la situación con ojos nuevos y un corazón abierto.

  5. Ve la belleza y la perfección del momento que tienes delante.

Ese es el método — y es simple. Pero no es fácil.

La dificultad viene de dos cosas. Primero, no queremos soltar nuestros ideales. Queremos que las cosas sean como creemos que deberían ser. Queremos que las personas actúen como pensamos que deben actuar. Queremos controlar las cosas. Y aunque casi nunca podemos, seguimos queriendo hacerlo.

Segundo, nos cuesta ver la perfección en el caos y el desorden. No cumplen nuestros ideales, así que su belleza nos resulta extraña. Tenemos que abrirnos a ella, pero no estamos acostumbrados.

La respuesta a estos problemas llega con la práctica.

La práctica: Abrirse

Siempre que tengas dificultades con el desorden y el caos, con soltar y ver la perfección del momento… es una oportunidad para practicar. Y qué oportunidad tan maravillosa es.

Siente la dureza en tu corazón cuando alguien se comporta de manera imperfecta. Siente ese filo en el pecho cuando las cosas empiezan a desmoronarse y a volverse caóticas. Siente la frustración en el torso cuando alguien interrumpe tu momento de calma o deja sus cosas tiradas y hace un lío.

Luego, ve todo eso como una maravillosa oportunidad para practicar.

Aquí tienes la práctica:

  1. Nota cuando estás resistiéndote al método anterior. Puede ser porque no quieres soltar tu ideal (lo que quieres) o porque no quieres ver la belleza del momento presente. Es una de las dos (y en realidad son la misma cosa).

  2. Siéntate (o quédate de pie). Haz una pausa y observa tu resistencia. Nota lo que está ocurriendo.

  3. Intenta abrir tu corazón y tu mente, solo un poco. Sé menos cerrado y más abierto a lo que está pasando. ¿Cómo puede esto ser tu maestro? ¿Cómo puedes abrirte, aunque sea un 1 %, a lo que tienes delante?

Poco a poco, podrás aprender a soltar tus ideales (que son los que causan la dificultad) y a abrirte a la perfección del momento caótico. Y al hacerlo, mejorarás en el manejo del caos. Te convertirás en un maestro del desorden. Serás el centro Zen del universo. Qué regalo tan increíble para darte a ti mismo.