He visto a muchas personas con metas relacionadas con cambiar la forma en que usan su tiempo, cosas como:
Pasar más tiempo con la familia
Tener un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal
Pasar más tiempo al aire libre
Pasar más tiempo con amigos
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Y así sucesivamente
¡Son metas maravillosas! Todas implican algo que, en teoría, es bastante simple: cambiar la forma en que usas tu tiempo.
Pero en la práctica rara vez es tan simple. Hay algo que nos lleva a usar el tiempo de maneras que queremos cambiar, pero nos cuesta hacerlo.
Hoy veremos qué nos aparta de nuestras intenciones con el tiempo y cómo empezar a vivirlo de forma más consciente.
Qué nos aleja de nuestras intenciones con el tiempo
Supongamos que tienes una meta como “Pasar más tiempo con la familia (o con los amigos)”…
¿Por qué necesitas una meta así en primer lugar? Sin juzgar, vale la pena preguntarse: ¿por qué no lo haces ya?
O dicho de otro modo: ¿qué es lo que te aleja de ese objetivo?
Podemos tener las mejores intenciones para nuestro tiempo, pero hay algunas cosas que suelen desviarnos de ellas:
Aparecen cosas inesperadas – una situación urgente en el trabajo, una nueva petición de ayuda, una crisis, cualquier cosa que requiere atención inmediata.
Las cosas tardan más de lo que pensábamos – creemos que algo tomará una hora y lleva dos. Vamos a la tienda “solo 20 minutos” y terminamos en 45.
Olvidamos planificar lo cotidiano – comer, ducharnos, cepillarnos los dientes, cocinar, limpiar. Nuestro plan ideal suele omitir estas cosas necesarias, y como resultado, el horario se desordena.
Mi sugerencia es dejar espacio en tu planificación, para poder manejar lo inesperado. Si bloqueas tu tiempo en el calendario, no lo llenes demasiado. Deja lugar para descansar, cuidar de ti, responder mensajes y otras necesidades reales.
Pero hay una razón aún más profunda por la que nos desviamos de nuestras intenciones: miedo frente a comodidad.
Por ejemplo:
Queremos pasar más tiempo con la familia… pero cuando recibimos muchas solicitudes del trabajo, decidimos quedarnos más horas en lugar de volver a casa a tiempo.
Queremos leer más… pero cuando estamos estresados por un proyecto, llenamos todo el tiempo disponible con trabajo.
O terminamos desplazándonos en el teléfono, navegando o viendo algo en internet, porque estamos estresados y queremos consolarnos con distracciones.
Cuando sentimos estrés, miedo o resistencia, solemos girar hacia distracciones o trabajo, pensando que eso aliviará el malestar. Esa es la razón principal por la que nos alejamos de nuestras intenciones.
Cómo usar tu tiempo de forma más consciente
El primer paso es pensar en cuáles son tus intenciones para tu tiempo, las cosas que no estás haciendo ahora. Por ejemplo:
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Salir más al aire libre
Pasar más tiempo con la familia
Una vez que tengas claras tus intenciones, hazlas concretas: 30 minutos de lectura cada día, una hora de caminata o paseo por la naturaleza cuatro veces por semana, tardes con la familia después de las 18:00 entre semana y medio día juntos los fines de semana.
Bloquéalo en tu calendario y comprométete con otros. Quizá hagas las caminatas con tu pareja o tu mejor amigo. Planifica los fines de semana y las tardes con tu familia. Únete a un reto de lectura o crea un tiempo compartido para leer juntos.
Pon una alarma para revisar tus intenciones cada mañana o cada noche.
Estos son los primeros pasos. El verdadero trabajo comienza cuando te enfrentas al miedo, la resistencia o el estrés —y ves cómo intentan alejarte de tus intenciones, llevándote al exceso de trabajo o a la distracción.
Cuando eso ocurra:
Observa lo que sientes que te está alejando de tu intención. ¿Puedes sentirlo en el cuerpo?
Encuentra una manera de calmar el miedo o el estrés. ¿Necesitas caminar unos minutos? ¿Respirar más profundo? ¿Hablar con alguien?
Cuando estés más tranquilo, recuérdate tus intenciones. Tómate un minuto para recordar por qué querías hacer esto. ¿Es tu intención más importante que la incomodidad temporal del miedo o la tensión?
Vuelve a tus intenciones con amor y dedicación.
Esto es una práctica, y no surge de manera natural para la mayoría de nosotros. Pero si quieres vivir una vida más consciente, esta es la práctica.
¿Qué te gustaría comenzar a cambiar?