Últimamente he estado estudiando ajedrez, y aunque sigo siendo principiante y no muy bueno, el juego me ha enseñado mucho sobre el proceso de aprendizaje. Una de las mejores lecciones que he recibido es que mis errores son el motor de mi crecimiento como jugador.
Esto, por supuesto, se aplica a todo en la vida. Cuando estamos en un proceso de aprendizaje o desarrollo, inevitablemente cometemos errores. Si no los cometemos, probablemente no estamos creciendo, porque seguimos haciendo solo lo que ya dominamos.
Veamos algunos ejemplos:
• Aprender un idioma: Si dices todas las frases perfectamente, solo estás repitiendo lo que ya sabes. Es cuando empiezas a olvidar palabras o expresiones que entras en territorio desconocido. Esos errores —esas palabras o frases mal usadas o que olvidas— te muestran lo que aún no dominas, para que puedas estudiarlo, practicarlo y finalmente incorporarlo a tu conocimiento.
• Formar un nuevo hábito: Si haces el hábito perfectamente desde el principio, probablemente sea demasiado fácil para ti (y eso no es un mal comienzo). Pero cuando empiezas a tener dificultades con el hábito, es ahí cuando entras en la zona de incomodidad, donde ocurre el verdadero crecimiento. La dificultad te muestra en qué necesitas mejorar y qué necesitas aprender.
• Emprender un proyecto significativo: Algunos proyectos son simples y puedes terminarlos en unos días. Pero los proyectos más largos y desafiantes revelan dónde están tus resistencias internas, y te enseñan algo sobre ti mismo. No es “qué malo soy”, sino más bien: ¿dónde me quedo atascado por mis inseguridades? ¿Qué puedo aprender sobre mi motivación?
Estos ejemplos no lo abarcan todo — esta idea también se aplica cuando aprendes a escalar (o cualquier deporte), mejoras en manejar conflictos (o relaciones), hablas en público, haces crecer tu negocio, estudias algo nuevo y mucho más.
¿En qué estás tratando de crecer ahora mismo? ¿Qué estás tratando de aprender?
Veamos cómo puedes usar tus errores como combustible para tu desarrollo.
Una visión positiva de los errores
Lo primero que debemos hacer es examinar nuestra visión de los errores.
He notado que me avergüenzo de mis errores en el ajedrez, y lo mismo ocurre en otras áreas de mi vida. Quiero ocultar mis errores a los demás porque los veo como algo vergonzoso.
Mientras mantengamos esa visión, será difícil usar los errores para mejorar, porque creemos que no deberíamos cometerlos. Y si creemos eso, probablemente no querremos mirarlos de cerca, porque resulta incómodo.
Quiero animarte a adoptar la idea de que cada error te enseña algo. Ilumina el camino delante de ti.
Los errores también son una parte esencial del aprendizaje — no puedes aprender nada sin cometerlos. Nadie aprende sin errores, ni siquiera los expertos.
Y, por último: ¡los errores pueden ser divertidos! Si adoptamos la mentalidad de “voy a jugar un poco con esto, ver qué pasa, probar y experimentar”, el aprendizaje se convierte en un juego o un experimento. ¡Y eso es maravilloso!
Un método para usar tus errores como crecimiento
Con esta nueva perspectiva sobre los errores, veamos cómo puedes utilizarlos realmente para desarrollarte.
Aquí tienes algo que puedes probar:
1. Da tu mejor esfuerzo.
Ya sea que estés aprendiendo un idioma, practicando un deporte o trabajando en un hábito, da lo mejor de ti. No significa hacerlo de manera mecánica, sino poner toda tu atención y energía en ello. Puedes crecer un poco tomando el camino fácil, pero crecerás mucho más si te comprometes de verdad.
2. Registra tus errores.
En el ajedrez he empezado a llevar un registro de mis errores en las partidas. Eso me da algo en qué reflexionar y de lo que puedo aprender. La mayoría de las personas quieren barrer sus errores bajo la alfombra (porque se sienten avergonzadas), pero es muy útil observarlos con atención.
3. Reflexiona sobre los errores.
Si tienes un entrenador o maestro, revisa los errores con él o ella — puede ser muy útil. Si no tienes uno, no pasa nada — dedica un par de veces por semana (o más, si puedes) a reflexionar sobre lo que puedes aprender de tus errores. ¿Qué te muestran? ¿Qué puedes probar de otra manera? Si olvidaste algo, estudia eso en particular.
4. Inténtalo de nuevo — con intención.
Haz un nuevo intento, pero de manera consciente. Practica lo que has estudiado o la nueva técnica que quieras probar. No busques la perfección, pero sé consciente en tu esfuerzo. Con el tiempo, eso se traducirá en una mejora real.
5. Repite.
Tropezarás muchas veces, pero está bien. ¡Sigue adelante! Si aplicas este proceso de manera constante, crecerás.
¿Cómo puedes incorporar esto en tu propio proceso de aprendizaje o desarrollo?